Miles de aviones se han visto obligados a quedarse en tierra durante la segunda quincena de abril mientras la nube de cenizas producida por la erupción de un volcán en Islandia se extiende por los cielos de Europa. Las erupciones volcánicas expulsan grandes cantidades de cenizas y de gases a la atmósfera, que pueden llegar a alcanzar las altitudes a las que operan los vuelos comerciales.
Si un avión vuela a través de una nube de cenizas volcánicas, estas partículas pueden entrar en sus motores y provocar un fallo general. Las cenizas también pueden provocar daños considerables en los materiales que conforman el avión, taponar los sensores de vuelo, limitar la visibilidad de los pilotos y rayar, como si de un chorro de arena a presión se tratase, las ventanas de la cabina, las luces de aterrizaje o partes sensibles de las alas o del empenaje de cola.
Más de 90 aeronaves han sufrido daños al atravesar nubes de cenizas volcánicas. El coste total derivado de los daños provocados por las cenizas volcánicas a las aeronaves en el periodo de 1982-2000 se estima en unos 250 millones de dólares estadounidenses.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha valorado los costes por las pérdidas de ingresos de las aerolíneas a causa de la crisis del volcán en más de 1.700 millones de dólares, ocasionados tras los primeros seis días del inicio erupción. Durante los tres días (17 – 19 de abril) las pérdidas alcanzaron 400 millones de dólares diarios.
Hemos asistido estos últimos meses a un bombardeo continuo sobre los problemas y desventuras del Programa del avión de transporte europeo A400M. Tal como se ha presentado la información por los medios de comunicación, con poca profundidad, se puede haber creado en la mente del ciudadano no experto en estos temas la sensación de que fue un error abordar este programa y, más todavía, el habérselo encomendado a la industria aeronáutica europea, en concreto a EADS. Voy a tratar de modificar en lo que sigue esa impresión.
Uno de los ocho aviones
El Airbus A330-200F ha obtenido la Certificacion Tipo de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), tras pasar con éxito una campaña de pruebas de vuelo de 200 horas. Los ensayos fueron realizados por dos aviones y con los dos tipos de motor que se ofrecen: el PW4000 de Pratt and Whitney y el Trent 700 de Rolls-Royce.
Air France ha firmado un acuerdo de código compartido con Vietnam Airlines para permitir a sus clientes a viajar, a partir del 3 de julio de 2010, en vuelos directos sin escalas a Hanoi y Ho Chi Minh Ciudad desde el aeropuerto de París-Charles de Gaulle tres veces por semana, según informó la aerolínea europea.