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La CIAIAC atribuye a factores humanos el accidente del EC-IPG

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) ha publicado el informe del accidente que sufrió el 23 de junio de 2009 el bimotor  Vulcanair P68-Observer 2 de la empresa Gavina, ubicada en el aeropuerto de Sabadell. El avión se estrelló en el patio de un chalet en la población barcelonesa de Sant Pere de Vilamajor, falleciendo sus dos ocupantes, que tenían 38 y 34 años de edad. Ambos eran instructores de vuelo y el siniestro se produjo cuando uno de ellos examinaba a su compañero, a fin de que obtuviese la habilitación para poder examinar a otros pilotos en el tipo de avión en el que volaban.

 

 

Según el informe, el accidente se produjo cuando el avión volaba a relativa baja altura. Entonces, previsiblemente, se procedió a parar uno de los motores a fin de volverlo a poner en marcha, pues esa era una prueba del examen. Según el informe varios testigos se percataron que «de repente dejaron de oir el ruido de los motores y, a continuación, vieron caer el avión girando sobre sí mismo con el morro hacia abajo».

 

En el informe se considera que la causa del siniestro se puede atribuir a factores humanos. Porque ambos eran pilotos profesionales experimentados y, seguramente, no se estableció previamente una jerarquía entre ambos, lo cual, según el informe «induce a pensar que tal vez las funciones entre ambos no estaban demasiado claras».

Se indica que en este tipo de situaciones es muy importante «la realización de una preparación previa del vuelo, para intercambiar información y establecer la manera de actuar, sobre todo cuando surja una situación que haga necesario aplicar los procedimientos de emergencia durante el vuelo».

 

Se desconoce si existió ese intercambio de información previa al vuelo, aunque «por la información obtenida en las entrevistas que se hicieron a otros pilotos que trabajaban para el Operador, se constató que los pilotos que hacían vuelos ocasionales de aviación general y que no pertenecían a esta empresa no solían hacer un breifing antes del vuelo».

 

Por todo ello, concluye el informe, «es razonable pensar que cuando el avión se situó en una posición no deseada, pudo surgir una falta de coordinación en cabina que hizo que cada uno de ellos actuara de acuerdo con su preparación y experiencia e intentase contrarrestar la situación tomando los mandos sin atender a ningún tipo de jerarquías, porque no se habían fijado previamente unas pautas de actuación».

 

Texto y edición: JFG / Fotos: JFG y EFE