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El edificio terminal del Aeropuerto de Sevilla cumple 25 años

Terminal del Aeropuerto de Sevilla / Aena

Terminal del Aeropuerto de Sevilla / Aena

El edificio terminal del Aeropuerto de Sevilla cumplió 25 años al finalizar el mes de julio. Diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, su inauguración, el 31 de julio de 1991, supuso la puesta de largo de la que sería la principal puerta de entrada a la Exposición Universal de 1992.

Desde entonces, el terminal ha sido testigo privilegiado de la importante transformación que ha vivido el Aeropuerto de Sevilla, al calor de la propia reconversión del sector del transporte aéreo y de la forma de viajar de los ciudadanos. Muestra de ello es que, entre 1991 y 2015, el número de viajeros se multiplicó por 2,5 y el de vuelos repuntó un 65,4%.

En total, durante este periplo de un cuarto de siglo, han transitado por sus instalaciones cerca de 75 millones de pasajeros y han operado más de un millón de aeronaves. Y todo, en el marco de un significativo proceso de diversificación del tráfico, ya que en 1991 nada menos que el 43% de los usuarios volaba con origen o destino en Madrid, mientras que en la actualidad, esa ruta aporta el 6% de los viajeros.

Antecedentes

Las obras del terminal arrancaron en la primavera de 1989 y absorbieron una inversión de 12.000 millones de pesetas, incluyendo actuaciones como la ampliación de la plataforma de estacionamiento de aeronaves, la remodelación del antiguo terminal, la disposición de un acceso desde la carretera N-IV y la construcción de una nueva torre de control.

El edificio resultante, en el que se conjugaban elementos arquitectónicos modernos con reminiscencias de la cultura andaluza (bóvedas, tejas vidriadas…), disponía de capacidad operativa para atender hasta 4.300 pasajeros en hora punta, frente a los 900 que podían procesarse en las instalaciones anteriores.

Ya en el primer año de actividad del edificio terminal se constató la necesidad que había de esa mejora: la cifra de viajeros se situó, a cierre de 1992, en 2,81 millones, un 64% más que un ejercicio antes. Esa cifra se ha incrementado hasta los 4,3 millones de pasajeros de 2015.

La vinculación del aeropuerto con lo que acontecía en la ciudad tuvo su reflejo en los propios actos inaugurales. El 31 de julio le tocó el turno a las autoridades (el ministro de Obras Públicas, José Borrell; el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves; y el alcalde de Sevilla, Alejandro Rojas Marcos), pero el 1 de agosto el protagonismo lo asumió “Curro”.

La colorida mascota de la Expo fue la encargada de dar la bienvenida al primer vuelo regular internacional que aterrizó con el nuevo edificio terminal operativo, procedente de París.

Evolución

La adaptación constante de las instalaciones a las necesidades de los clientes, la diversificación de las rutas y los mercados y la aparición de nuevas opciones para viajar en avión (entre ellas, el low cost) han permitido en todo este tiempo afrontar los efectos de hitos como la irrupción del AVE en el mapa ferroviario, la crisis de 1993 o la negativa coyuntura económica desencadenada a mediados de 2008.

Con tres bases operativas en sus instalaciones –Vueling, Ryanair e Iberia Express-, el Aeropuerto de Sevilla ofrece hoy conexiones con más de 40 destinos (23 de ellos, foráneos) y alberga la operativa de cerca de una veintena de compañías aéreas. Uno de los grandes logros de los últimos años ha sido su creciente proyección internacional: si en 2011 el 33% de los pasajeros volaba desde o hacia el extranjero, en 2015 esa proporción era del 44%, 11 puntos más.

En relación con la adaptación constante de las instalaciones, el aeropuerto lanzó a finales de 2014 un plan de calidad con una batería de 100 medidas destinadas, fundamentalmente, a optimizar los servicios del edificio terminal y ofrecer al viajero la mejor experiencia posible.

Entre las actuaciones que ya se han ejecutado, destacan la revisión de la oferta comercial y de restauración, la apertura de una sala VIP, la instalación de un espacio de juegos infantiles, la ampliación del filtro de pasajeros, la renovación de los mostradores de facturación o el retapizado y sustitución progresiva de las bancadas.