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Olissipo

Vista de Lisboa desde el elevador de Santa Justa

Según una teoría del gran erudito francés Bouchart, este nombre vendría del fenicio y significaría puerto seguro por encontrarse en el estuario del río Tajo. Igual de cierto y seguro sería la elección de esta bella y apacible ciudad si la eligen para su próximo viaje.

Su centro histórico se compone de siete colinas y algunas calles son tan empinadas que no pueden circular los vehículos. Es uno de los atractivos más, el elevador de Santa Justa o cualquiera de los tres funiculares que hay en la ciudad. Hay mucho que hacer, mucho que visitar, lugares que no imaginaban, pero Lisboa es pasear, disfrutar del “saudade” tan portugués, recorriendo sus calles con el ritmo pausado del visitante sin prisas, enamorado con cada rincón y viviendo el tiempo como en ningún otro lugar.

Hoy en día las opciones de viaje son numerosas gracias a la mejora de las carreteras y de los medios de transporte. Está próxima, tan cercana que ir es como visitar a un familiar querido que viva en otro barrio. Simplemente una estancia de cuarenta y ocho horas en Lisboa paseándola les hará entender porqué la contemplación es un arte. El tiempo allí es pacífica melancolía. Y el siempre inquietante problema de donde alojarse o cuál será el mejor barrio está cubierto por una oferta hotelera adecuada a la importancia de la ciudad y el destino.

Como siempre les aconsejamos que olvide todo lo que no sea disfrutar de su viaje y estas cuestiones necesarias e importantes pero que tanto les inquietan , déjenla en manos del profesional de los viajes y alojamientos que es quien mejor se las solucionará. Visiten Expedia Hoteles y confíe en el especialista para todo lo relacionado con sus viajes y alojamientos. Vayan soñando en melodía de Fado y disfruten, que Lisboa es para eso.