El lanzamiento de Artemis 2, la primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años, cuenta con la aportación decisiva de la ingeniería espacial europea, plasmada en el Módulo de Servicio Europeo (ESM-2). Construido por Airbus por encargo de la Agencia Espacial Europea (ESA), funciona como la fuente de energía de la nave espacial Orion de la NASA ya que proporciona la propulsión, la energía, el control térmico y el aire y el agua necesarios para que los cuatro astronautas puedan sobrevivir en el espacio.