dreamair

Los organizadores de Aerosport hacen un balance positivo de la feria aeronáutica

La decimoctava edición del certamen de aviación general y deportiva Aerosport, que se ha celebrado ayer y hoy a la aeródromo de Igualada-Òdena, a 60 kilómetros de Barcelona, se ha vuelto a erigir como la feria clave para el sector de la aviación ligera. El medio centenar de empresas asistentes han cerrado transacciones económicas por valor 1,2 millones de euros, según informó la organización del evento en un comunicado.

La cifra todavía adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la nube de ceniza proveniente de Islandia provocó el cierre de algunos aeropuertos españoles con control de navegación aérea. Además, hoy el mal tiempo no ha favorecido la asistencia de aviones, cuya cifra global es ligeramente inferior a la del año pasado. La organización considera que se han registrado entre ayer y hoy unas 200 operaciones aéreas en total. La afluencia de público se evalúa en unas 4.000 personas.

 

Las transacciones económicas efectuadas son consideradas por una de las entidades organizadoras, Fira Igualada, como «una clara tendencia al alza del sector de la aeronáutica deportiva estatal. Varios expositores aseguran que la tendencia bajista se ha invertido respecto de 2009 y afirman que han detectado un mayor interés por parte de los pilotos por adquirir nuevo material, un posible indicador de que la crisis económica que afecta el conjunto de la economía española empieza lentamente a superarse.

 

El futuro del aeropuerto corporativo

El director general de Puertos, Aeropuertos y Costas de la Generalitat, Oriol Balaguer, garantizó ayer el compromiso del Gobierno catalán con Aerosport y con la transformación del aeródromo de Igualada-Òdena en el futuro aeropuerto corporativo catalán. «Es probable que la propuesta de transformación, que estará terminada en septiembre, contemple dos fases», adelantó. La primera, consistente al alargar la pista actual hasta 1.500 metros y acondicionar correctamente las infraestructuras, el entorno y su urbanismo, operaciones que pueden tener un coste de unos 40 millones de euros».

Asimismo, indicó que «la segunda fase -que se ejecutaría de aquí cuatro o cinco años-, consistiría en alargar la pista hasta los 1.800 – 2.000 metros tal y como preveía en sus inicios del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat».

 

Balaguer aseguró la existencia de una partida económica específica para que toda la operación se lleve a término: «El plan de aeropuertos 2009-2015 contempla una previsión económica para hacer el aeropuerto corporativo de Catalunya en Igualada-Òdena». Asimismo, se mostró convencido de que las elecciones autonómicas del próximo otoño no entorpecerán el proceso: «Los gobiernos están para gobernar hasta el último día. Además, considero que los trabajos del aeropuerto corporativo pueden seguir adelante al margen del proceso electoral, informando siempre a todos los grupos parlamentarios, porque tanto el Gobierno como el conjunto de la oposición están de acuerdo en este tema y hay consenso del territorio».

 

Sobre las quejas formuladas por varios alcaldes de la comarca sobre posibles inconvenientes sonoros que podría generar el nuevo aeropuerto, Balaguer afirmó: «Estas quejas son las mismas que se produjeron cuando construimos el aeropuerto de Lleida-Alguaire, pero tras dos meses de su entrada en funcionamiento, ni los vecinos ni los municipios del entorno han vuelto a formular nuevas quejas, porque han visto que las molestias sonoras son mínimas».

 

El alcalde de Igualada, Jordi Aymamí, dijo el sábado que «el aeródromo estaba condenado a no ser nada, pero Aersoport invirtió la tendencia. Oriol Balaguer nos ha garantizado que hay un proyecto para que el aeródromp se transforme en el aeropuerto corporativo de Catalunya y que hay dinero para llevarlo a término. Es una gran noticia. Pero ahora nos espera un reto muy grande, como es el de situar esta infraestructura en lo centro del arco Mediterráneo y que, a su vez, sea un equipamiento de referencia en Europa».

 

Edición y foto: José Fernández