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El jet americano que compró Bin Laden en 1993

Un comando militar de Estados Unidos dio muerte ayer en Pakistán a Osama Bin Laden, líder de Al-Qaeda y máximo planificador de los terribles atentados que sufrió Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, y que cambiaron el curso de la Historia. Desde entonces el terrorismo islámico se ha convertido en un azote para muchos países, al haber surgido numerosas franquicias de Al-Qaeda que han segado la vida de miles de personas en todo el mundo. Es pues, un buen momento para referir la poco conocida relación aeronáutica que vivió Bin Laden años antes del 11-S.


En 2007 la editorial Debate publicó la obra del periodista Peter Bergen «Osama de cerca. Una historia oral del líder de Al-Qaeda», en la que decenas de personas que se relacionaron con Bin Laden explican en primera persona y de forma directa la relación que tuvieron con el terrorista. Bergen entrevistó dos veces al hermético Bin Laden antes del 11-S, lo cual acrecentó su fama tras los atentados, y está considerado un experto en los avatares del siniestro personaje y su grupo.

En las páginas 194, 195 196, 205 y 206 el piloto egipcio Essam al-Ridi explica la relación que tuvo en 1993 con Bin Laden, cuando éste vivía en Jartum, capital de Sudán, protegido por el gobierno del país africano, y dedicado a invertir en proyectos de desarrollo de cultivos agrícolas, pues disponía de una inmensa fortuna. El piloto explica que ese año Bin Laden le pidió que comprase un jet en Estados Unidos, asunto sobre el que testificó en febrero de 2001 ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

El piloto refiere que Bin Laden no quería pagar más de 350.000 dólares y quería que tuviese una autonomía de vuelo de 3.200 Km. Al parecer, el avión se utilizaría para transportar de Jartum a Peshawar (Pakistán), cerca de donde ayer murió, misiles antiaéreos Stinger.

El piloto egipcio localizó en Tucson (Arizona; EEUU) una «aeronave militar con designación T839, que es el equivalente a un avión civil llamado Saber-40». Así refiere el autor el modelo del jet, aunque en realidad es «T-39 Sabreliner».

El jet llevaba tiempo inactivo y tuvieron que poner la documentación en regla para que la FAA aprobase que volviese a volar. El jet tenía una autonomía de 2.400 Km. y despegó desde Dallas – Fort Worth rumbo a Jartum. El avión voló a Canadá, Islandia, Roma, El Cairo y Jartum. Essam al-Ridi cenó la noche de su llegada con Bin Laden y le dio las llaves del aparato. A la mañana siguiente Bin Laden debía ver el jet y, presumiblemente, volar en el mismo. Pero le avisaron que fuera a las oficinas de la empresa de Bin Laden, donde conversó y le criticó que financiase la yihad. El líder de Al-Qaeda le dijo que le quería para asuntos legales, pero le ofreció un sueldo bajo y como las condiciones de vida en Jartum eran difíciles, rechazó el empleo de piloto. Al parecer Bin Laden le también quería dar trabajo fumigando los campos que cultivaba.

Inactivo un año y medio

El avión permaneció inactivo durante casi un año en el aeropuerto de Jartum. Essam al-Ridi recibió una llamada pues le pidieron que fuera a Jartum a ponerlo en marcha. Refiere que el avión presentaba un estado «desastroso», pues tenía los neumáticos derretidos por el calor y, además, las tomas de aire del motor y las salidas estaban «llenas de arena». Lo repararon, cargaron las baterías  y al arrancar el primer motor «soltó un chorro de fuego. Debió de ser a consecuencia de la arena que había quedado». El piloto se aseguró que la aviónica funcionaba bien y decidió volar. Hizo un ‘touch and go’ y comprobó que «volaba bien». Pero tras aterrizar detectó que no funcionaba ningún sistema de frenado, incluido el manual. A una velocidad de 60 nudos el avión se salió de la pista y se estrelló contra un montículo.

El piloto refiere que, tras asegurarse de que estaba bien, sólo pensaba en cómo salir de Jartum. También, relata que el aparato era conocido en el aeropuerto y que a causa del vuelo todo el mundo estuvo pendiente de sus evoluciones y del accidentado aterrizaje.

Essam al-Ridi relató al periodista Bergen que la situación era explosiva, y que no quería que le relacionaran con Osama Bin-Laden. El piloto se fue al hotel Hilton, cogió su maleta y se marchó a Addis Abeba (Etiopía).

Texto y edición: José Fernández