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Calella recupera el Refugio Antiaéreo que se construyó en 1937

Ayer se celebró en el Parc Dalmau de Calella, situada a 40 km. de Barcelona, la inauguración del Refugio Antiaéreo que se construyó entre 1936 y 1937, durante la Guerra Civil Española para proteger a la población de los bombardeos.

El acto contó con la asistencia de unas 200 personas y de diversas autoridades locales, autonómicas y nacionales, entre las que figuraba el alcalde de Calella, Josep Maria Juhé, y Josep Vendrell, secretario de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat de Catalunya.

 

La entrada del refugio está situada en el parque ajardinado de la población. El refugio tiene 67 metros de largo, 1,9 m. de ancho y 1,9 m. de alto y desde la entrada presenta un ligero descenso. Está iluminado por unas pequeñas bombillas y el suelo es de tierra, respetando así su configuración original. El refugio, a medida que uno se adentra en el mismo, presenta tres ramales secundarios, que no se pueden visitar, pero sí ver tras una reja de protección que se ha instalado. Un plano fijo situado en un atril ofrece un texto explicativo.

 

Los refugios secundarios tuvieron sus propias salidas, pero con los años quedaron cegadas. El Museu Arxiu Municipal de Calella, que ha colaborado con la reconstrucción y elaboración de la exposición, dispone de seis impresionantes fotografías de las obras de construcción, que datan de 1937. Las mismas, junto a otras imágenes, conforman la exposición «Bajo el suelo: refugios e impacto en la sociedad civil», que se muestra en el mismo refugio.

 

El refugio se podrá visitar los sábados de 11,30 a 14 horas previa visita concertada con los responsables del Ayuntamiento de Calella, que ha editado un folleto explicativo en cinco idiomas: catalán, castellano, francés, inglés y alemán, pues Calella es una población con una amplia oferta turística.

 

En los parlamentos previos a la apertura al público, Vendrell dijo que la memoria histórica está en los testimonios de la gente que sobreviven, en los archivos, en los documentos y las investigaciones históricas. Pero también, «en las piedras de aquel momento». Subrayó que la memoria mira al pasado, al presente y también al futuro, y que recuperarla es «un derecho de ciudadanía», que quedó suspendido con la derrota militar de la República a causa del golpe de Estado del general Franco.

 

Vendrell explicó que recuperar acontecimientos y espacios significativos del pasado «hace que la democracia sea de mejor calidad. Son un vestigio que explica que la Guerra Civil fue un banco de pruebas de los bombardeos que se produjeron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial contra poblaciones indefensas. Y, también, de la voluntad de proteger a la población civil de entonces»a través de la Juntas de Defensa Pasiva que se crearon en diversas poblaciones catalanas. Vendrell consideró que espacios como el refugio antiaéreo de Calella deben ser percibidos hoy día como símbolos de la paz.

El refugio se inserta en la red de espacios de la memoria histórica que impulsa Memorial Democràtic.

 

Texto, fotos y edición: José Fernández