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El aeropuerto de Sevilla redujo en 2009 el consumo de electricidad un 6,3%

El Aeropuerto de Sevilla cerró 2009 con un importante descenso en su consumo energético. Atendiendo a la apuesta de Aena por la protección del medio ambiente y la gestión eficiente de los recursos, estas instalaciones redujeron un 6,30% la cantidad de electricidad que requiere su funcionamiento habitual. Ese recorte, que equivale a 1.092.004 kwh (kilovatios hora), permitió que dejaran de emitirse a la atmósfera 486 toneladas de CO2.

 

 

Según una nota de prensa de AENA, la consecución de este ahorro obedece a la aplicación, desde mediados del año pasado, de un paquete de medidas destinadas a optimizar el uso de la energía. De hecho, fue entre junio y diciembre de 2009 cuando se produjo el gran cambio de tendencia, con un retroceso en el consumo energético superior al 13%. Esta caída del 13% se tradujo en un recorte de unos 130.000 euros en la factura eléctrica del aeropuerto, de modo que en un año completo de aplicación de las medidas de optimización, esa cifra podría multiplicarse por dos.

Entre las medidas puestas en marcha destaca el diseño de varios itinerarios de apagado y encendido de luces por parte de los coordinadores del edificio terminal, así como la instalación de relojes horarios que disminuyen la iluminación cuando hay menos tránsito en los parkings de vehículos, autobuses y taxis y en el bloque técnico (es donde se ubican las oficinas administrativas de Aena).

 

Por otra parte, se ha adaptado la temperatura de los climatizadores al nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE), se ha suprimido la iluminación decorativa en el hall de salidas del terminal y se ha mejorado el rendimiento de la transformación de energía en los reguladores de intensidad que alimentan el balizamiento (las luces de la pista).

 

Se ha optado, además, por parar las máquinas climatizadoras de los sectores del aeropuerto que no se utilizan por la noche, y se han ajustado las células fotoeléctricas y los relojes astronómicos que propician el apagado o arranque de las luces exteriores, coincidiendo con la salida o la puesta del sol.

El Aeropuerto de Sevilla afronta 2010 con el firme propósito de seguir reduciendo la factura energética, mediante la búsqueda de nuevas iniciativas que le permitan ganar eficiencia. Y todo, sin repercutir en la calidad de los servicios, la atención al pasajero o las condiciones de trabajo del propio personal del aeródromo.

 

Edición: José Fernández