
La Terminal T2 del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat afrontará la transformación más importante de su historia desde el inicio de su construcción, en 1963. La directora del aeropuerto, Eva Valenzuela, ha explicado hoy el proyecto de remodelación integral que supondrá una inversión prevista de 153,4 millones de euros y «permitirá adaptar la infraestructura a las necesidades operativas, comerciales y de movilidad de las próximas décadas».
Valenzuela ha evidenciado el alcance de la intervención, que ha calificado de “más profunda desde la que se llevó a cabo con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992”, pero ha insistido en que las actuaciones “no pretenden modificar la esencia arquitectónica de la terminal, sino recuperar la unidad de un conjunto que ha evolucionado mediante ampliaciones sucesivas a lo largo de más de sesenta años”.
La T2 no fue concebida como un único edificio, sino como el resultado de diferentes etapas constructivas que han respondido a las necesidades operativas de cada momento. Este crecimiento ha permitido incrementar progresivamente la capacidad de la infraestructura, pero también ha generado una terminal diversa y heterogénea desde el punto de vista arquitectónico y funcional.
“El objetivo de la remodelación es precisamente coser todas estas piezas para ofrecer a los pasajeros la percepción de una terminal completamente renovada, moderna, coherente y plenamente integrada, manteniendo al mismo tiempo la identidad arquitectónica que la ha convertido en uno de los edificios más reconocibles de la historia aeroportuaria española”, ha asegurado la directora del aeropuerto.
Más de 153 millones de inversión hasta 2031
El calendario de actuaciones contempla una inversión total de 153 millones de euros entre los años 2027 y 2031 destinada a la renovación y modernización de distintos ámbitos de la Terminal T2, sin incluir las actuaciones previstas en el aparcamiento de la T2B.
El programa prevé la renovación de elementos electromecánicos, el suministro e instalación para la adecuación del Sistema de Inspección de Equipajes en Bodega (SIEB) de la Terminal T2, la adecuación integral de la Terminal T2 y, finalmente, un conjunto de actuaciones de mejora de la terminal.
La planificación de estas actuaciones permitirá ejecutar las obras de forma progresiva y compatible con la operativa diaria del aeropuerto, minimizando las afecciones a los pasajeros y garantizando la continuidad del servicio durante todo el proceso de transformación.
Una nueva puerta de entrada a Barcelona
“La actuación se articulará alrededor de un gran eje longitudinal que vertebrará toda la experiencia de los pasajeros, tanto en el interior como en el exterior de la terminal”, ha expuesto Eva Valenzuela, que ha detallado también que una de las intervenciones más visibles se llevará a cabo en la fachada principal de la T2B. La actuación permitirá reforzar su identidad, simplificar su imagen, potenciar la entrada de luz natural y poner en valor la arquitectura original mediante la incorporación de nuevos materiales pétreos de tonalidad neutra, elegantes y contemporáneos.
Paralelamente, se reorganizará por completo la urbanización exterior para crear una auténtica puerta de entrada a Barcelona. El proyecto incorporará un gran eje vegetal continuo acompañado de nueva iluminación, mobiliario homogéneo y una reorganización integral de los viales y de los itinerarios peatonales.
El diseño paisajístico tomará como referencia el paisaje mediterráneo, integrando especies como palmeras, olivos, cipreses y romero, con el objetivo de transformar los recorridos entre módulos en una experiencia continua, agradable y coherente para los usuarios.
Reapertura e integración del módulo A
“Una de las actuaciones más transformadoras será la reapertura y plena integración del módulo A, actualmente en uso solo para llegadas”, ha explicado la directora del aeropuerto, que ha recordado que, desde la entrada en servicio de la Terminal T1, este espacio había quedado parcialmente desvinculado de la operativa habitual de la T2. La remodelación permitirá reincorporarlo al funcionamiento ordinario de la terminal, reforzando su capacidad operativa y recuperando un espacio estratégico para el futuro desarrollo del aeropuerto.
La actuación permitirá también recuperar el aparcamiento situado frente a esta fachada y favorecerá el desarrollo de un nuevo hotel aeroportuario de cuatro estrellas y cerca de 300 habitaciones adjudicado recientemente.
Todo este ámbito experimentará una profunda transformación paisajística mediante la creación de nuevos espacios verdes y zonas estanciales que actuarán como transición entre la terminal, el hotel y el aparcamiento.
Más intermodalidad y una movilidad más intuitiva
La directora del aeropuerto ha puesto el acento en que la remodelación “reforzará el carácter intermodal de la T2 mediante la integración completa de las estaciones de Metro y de la futura línea R-Aeroport en el conjunto terminal”.
La mejora de los recorridos interiores, la implantación de nueva señalización dinámica, la instalación de mapas interactivos, la renovación de la iluminación y la modernización de los ascensores y del resto de elementos electromecánicos facilitarán la orientación de los pasajeros y mejorarán la conexión entre todos los modos de transporte.
Espacios más luminosos, cómodos y fáciles de interpretar
La actuación incluirá también una renovación integral de los espacios interiores mediante la homogeneización de techos, pavimentos, revestimientos, iluminación, mobiliario y señalización. “El objetivo -ha explicado Eva Valenzuela- no es eliminar la complejidad inherente a un aeropuerto moderno, sino ordenarla para que los pasajeros perciban espacios más amplios, luminosos y fáciles de interpretar”.
En este contexto, la denominada Rambla de la T2, concebida originalmente como el gran espacio vertebrador del edificio, recuperará su protagonismo y volverá a convertirse en el elemento central de la experiencia de los pasajeros.
Además de renovar sus acabados, iluminación y señalización, se incorporarán nuevas áreas de descanso, trabajo y exposición que transformarán los tiempos de espera en una experiencia más confortable, flexible y humana, favoreciendo la conexión de los viajeros con el territorio.
Más espacio y tecnología en los controles de seguridad
La reordenación de los accesos ferroviarios y la construcción de un nuevo voladizo en la fachada permitirán ampliar significativamente la zona de espera previa a los controles de seguridad.
Este nuevo espacio estará equipado con tecnología de última generación y contará con un mayor número de filtros EDSCB, que permiten a los pasajeros mantener líquidos y dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano durante el control de seguridad.
Asimismo, se renovarán los sistemas de información mediante señalización digital, tótems interactivos y nuevos elementos de orientación distribuidos por toda la terminal.
La sostenibilidad como eje
La sostenibilidad se incorpora de forma transversal a la remodelación de la T2 mediante medidas de eficiencia energética, mejora del espacio exterior y movilidad sostenible. El proyecto prevé sustituir las luminarias por tecnología LED, digitalizar y regular la iluminación, aprovechar mejor la luz natural y utilizar soluciones constructivas duraderas y de bajo mantenimiento.
También plantea una estrategia coordinada de iluminación interior y exterior, la creación de un eje vegetal continuo y nuevas zonas ajardinadas, así como una mejor integración del transporte público, la reorganización de los recorridos peatonales, la renovación del carril bici y la instalación de infraestructura de recarga eléctrica, con el objetivo de conseguir una terminal más eficiente, más verde y amable para peatones y ciclistas.
Una nueva etapa para una terminal histórica
La directora del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat ha remarcado que “la futura T2 combinará la preservación de uno de los edificios más emblemáticos de la historia aeroportuaria española con una profunda modernización de sus espacios, servicios y accesos”.
La actuación permitirá desplegar plenamente el potencial de la terminal mediante la incorporación de nuevos espacios, la mejora de las conexiones internas y el refuerzo de la intermodalidad, con el objetivo de ofrecer una mejor experiencia a los pasajeros, incrementar la luminosidad y la calidad de los espacios y consolidar la T2 como una infraestructura preparada para responder a las necesidades de las próximas décadas.
“La Terminal T2 seguirá siendo la misma terminal que millones de pasajeros reconocen desde hace décadas, pero, por primera vez desde su inauguración, se percibirá como una terminal completamente nueva”, ha concluido Eva Valenzuela.