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Tecnología frente a un nuevo terrorismo

Foto: ETSIAE

Foto: ETSIAE

El sector aeroespacial se ha convertido en un objetivo prioritario de los nuevos grupos terroristas y protegerse de los ataques pasa por aplicar la puntera tecnología existente y seguir investigando en sistemas más robustos y eficaces.

Con las palabras del ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés, arrancaban las II Jornadas Aeroespaciales del Ejército del Aire, que se celebraron del 6 al 12 de mayo en Madrid. Esta edición, en la que ha colaborado la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, estuvo dedicada al terrorismo en el ámbito aeroespacial y el ministro advertía en su intervención que las cuestiones de seguridad atañen a la sociedad en su conjunto, «la seguridad es un problema de todos y no sólo de las Fuerzas Armadas».

Esa idea de necesidad de colaboración y coordinación de las actuaciones se repetió el día siguiente en un nuevo enclave, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Allí se trasladaron las jornadas para hacer hincapié en la vertiente tecnológica de este foro de debate. En este marco las empresas punteras del sector mostraron sus avances para la lucha antiterrorista en el aire-espacio.

Inauguró la jornada, el general Jefe del Mando de Apoyo Logístico del Ejército del Aire, José María Orea y el rector de la UPM, Guillermo Cisneros. Ambos destacaron la fuerte vinculación entre el Ejército del Aire y la ETSIAE y las buenas relaciones existentes. El rector de la UPM afirmó que «somos y queremos seguir siendo la universidad tecnológica de referencia del Ejército del Aire». Por su parte, el general Orea solicitó la colaboración de todos los actores participantes en el aire y el espacio para «garantizar la libre circulación de personas y mercancías» y al mismo tiempo «tener una sociedad más próspera y tecnológicamente avanzada».

Junto a ellos, se encontraba el director de la ETSIAE, Javier Crespo, quien subrayó «el creciente interés de los alumnos de la Escuela por el Ejército del Aire, donde muchos quieren integrarse al finalizar sus estudios para formar parte del Cuerpo de Ingenieros».

Por su parte, la directora general de investigación del Ministerio de Economía y Competitividad, Marina Villegas, reconoció la necesidad de que «la tecnología avance al igual que lo han hecho las formas de ataques terroristas, puesto que la protección contra el terrorismo es vital para preservar el estado del bienestar». Asimismo, explicó que por «su carácter estratégico y las capacidades y medios existentes en España, el sector aeroespacial es un sector tecnológico de inversión prioritaria. En el sector de TICs y Defensa se invierten de media 200 millones de euros al año y desde el ministerio hay vocación de seguir prestando este apoyo, dando soporte tanto a los grupos de investigación como a la industria y las empresas».

Nuevo escenario

Desde el fatídico 11-S hasta los últimos sucesos ocurridos en Bruselas, las amenazas actuales ponen de manifiesto la necesidad de analizar en un entorno multidisciplinar cómo el terrorismo está afectando al ámbito aeroespacial y cómo reaccionar para contrarrestarlo. «El 11-S revolucionó la percepción en Occidente en lo que a seguridad y defensa se refiere, hubo conciencia de la vulnerabilidad existente y dejó claro que el sector aeroespacial, por su gran impacto social y mediático es un objetivo prioritario de las acciones terroristas», afirmó el general Jefe de la División de Planes del Estado Mayor del Aire, Enrique Biosca. «Hay que considerar el aire-espacio como un dominio único y preservar su seguridad de forma integral».

Secuestros aéreos para convertir la aeronave y sus ocupantes en una arma en sí misma; protección de las comunicaciones y el software de la navegación aérea con nuevos algoritmos de cifrado; ataques a los satélites de observación y comunicaciones para interceptar la señal e impedir el acceso a los importantes servicios que estos ofrecen, e intentar adelantarse a las actuaciones de los grupos terroristas mediante análisis predictivos e inteligencia analítica son algunos de los nuevos retos a los que se enfrentan quienes luchan contra el terrorismo en el ámbito aeroespacial. Y frente a ello, la mejor defensa es el empleo de la tecnología.

«Se han de articular nuevas estrategias de largo recorrido y más robustas. Respuestas ágiles, eficaces, coordinadas y próximas al tiempo real que contribuyen a reducir los efectos de los ataques», solicita el general Biosca. «Hay que impulsar programas de investigación e invertir en el aire-espacio como garante de la seguridad. El objetivo último es que la tecnología aeroespacial no sea un modo para desestabilizar nuestra sociedad, valores y forma de vida».

Las empresas punteras del sector (Airbus D&S, DF EPICOM, Elecnor Deimos, GMV, Hisdesat, Indra, ISDEFE, ISTRIA y Microsoft) aportaron su visión acerca de la situación actual y compartido sus avances tecnológicos a través de tres mesas redondas: «Empleo y protección de medios satelitales frente al terrorismo»; «Protección de aeronaves y de señales contra acciones terroristas», y «Ciberserguridad».

Conclusiones

Entre las conclusiones a las que se han llegado, se encuentran: el uso de la observación por satélite como una herramienta de primera magnitud y la necesidad de un nuevo cuerpo de fotoprocesadores con gran especialización en cada uno de los sensores utilizados, porque a pesar de la automatización en el análisis de las imágenes el procesamiento inteligente ha de hacerlo una persona.

También, el respaldo por parte de las empresas a la apuesta de una agencia espacial propia, nacional, aunque siempre con la eficiencia como meta y al objeto de sacar un mayor partido a las actividades espaciales en beneficio del país. En cuanto a las acciones terroristas, hay que tener en cuenta que la vulneración de las comunicaciones del enemigo es un objetivo táctico prioritario, hecho que entronca con la ciberseguridad, siendo este un sector crítico, ya que los ciberataques son actividades de máxima rentabilidad, por la facilidad y el bajo coste de atacar la integridad de los datos de estos sistemas y su repercusión mediática.

Perspectiva de la universidad

La Universidad Politécnica de Madrid incluye en sus líneas de investigación proyectos y actividades directamente vinculados con todas estas cuestiones. El profesor Víctor Villagrá, investigador en gestión y seguridad en redes de la ETSI Telecomunicación, aportó la perspectiva de la universidad. Repasó cómo se ha evolucionado de la seguridad informática a la ciberseguridad, de los ataques del hacker romántico con un reto tecnológico detrás a los ciberatacantes con los actos delictivos como objetivo que se sirven de ataques dirigidos a sistemas específicos y se aprovechan de los fallos humanos.

Y explicó que la contribución de la UPM para esta lucha se estructura en tres áreas. Primero, formación especializada, pues se van a necesitar cada vez más expertos en ciberseguridad y las universidades han de tomar un papel activo y hacer evolucionar los planes de estudios para orientarlo a estas necesidades, generando talento para ponerlo al servicio de la sociedad.

Segundo, concienciación, para defendernos del engaño a las personas, mediante charlas de sensibilización entre el público no experto. Y en tercer lugar, mediante la investigación, el desarrollo y la innovación, que ejemplificó con el  proyecto DRONE-FS en el que está involucrado. Se trata un sistema de protección de información para vehículos aéreos no tripulados (RPAS) mediante un cifrado basado en resolución de retos de contexto.

Las cuatro reglas de la seguridad aeroespacial

Rubén Carlos García Servet, comandante Jefe del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de la OTAN en Torrejón, el organismo responsable de la vigilancia del espacio aéreo conjunto del flanco sur de Europa, resumía el nivel de seguridad existente en las que denominó las cuatro reglas de la seguridad aeroespacial en las sociedades modernas: «la seguridad nunca es absoluta; el nivel de seguridad alcanzado depende de la inversión, pero también de la voluntad; la seguridad es un prerrequisito de todo lo demás (desarrollo económico, turismo, etc.), e ignorar los asuntos de seguridad sólo hace que llegue el siguiente batacazo». En definitiva, «estamos en el primer mundo y aunque la seguridad nunca va a ser absoluta hay que estar encima, seguir cooperando porque el concepto de enemigo sigue existiendo».