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La Generalitat prepara una ley que creará un impuesto ambiental que pagarán las compañías aéreas

Avión de Thomas Cook en el aeropueeto de Lleida

Avión de Thomas Cook en el aeropueeto de Lleida

El Gobierno de la Generalitat de Cataluña aprobó ayer martes el Proyecto de ley de creación de impuestos medioambientales. En concreto, se incorporan tres nuevos tributos: el impuesto sobre las emisiones contaminantes de óxidos de nitrógeno a la atmósfera que produce la aviación comercial; el impuesto sobre la producción termonuclear de energía eléctrica por su incidencia en el medio ambiente y el impuesto sobre la emisión de gases y partículas a la atmósfera.

Estas nuevas figuras tributarias se crean siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea encaminadas a la adopción de medidas de fiscalidad medioambiental como ya existen en otras comunidades autónomas y en otros países europeos de más larga tradición en fiscalidad verde.

El Ejecutivo prevé recaudar unos 50 millones de euros anuales con estos tres nuevos impuestos, que permitirán financiar, en parte, inversiones públicas orientadas a la mejora del entorno. Así también se pretenden incentivar conductas más respetuosas con el medio ambiente.

Si la ley supera el trámite parlamentario, está previsto que entre en vigor en julio de este año, cuando se iniciará el periodo impositivo correspondiendo al ejercicio 2014 para los impuestos regulados en esta Ley.

Despegues de aviones comerciales

Boeing 737 de Transaero, fotografiado al llegar al aeropuerto de Girona

Boeing 737 de Transaero, fotografiado al llegar al aeropuerto de Girona

El objetivo de este nuevo impuesto es grabar las emisiones contaminantes de la aviación comercial durante el llamado ciclo LTO (fases de aterrizaje, rodaje y despegue), por el daño que ocasionan en la calidad del aire de la zona, y que se efectúe en un aeropuerto que pertenezca a un municipio declarado zona de protección especial. Los sujetos pasivos del impuesto son las compañías aéreas y las personas físicas o jurídicas que operan los vuelos que salen desde un aeródromo de Cataluña sometido a gravamen.

El Gobierno calcula que este nuevo tributo tiene un impacto económico en términos anuales de un máximo de 3,9 millones de euros, que afectarán la recaudación del año 2015, en función de la fecha de entrada en vigor de la medida.

A propuesta del Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (CETSC), quedarán exentos de este impuesto los vuelos que se hagan en situaciones excepcionales, como son los aterrizajes de emergencia o las acciones específicas de apoyo a zonas donde se desarrollan campañas solidarias y humanitarias.

Asimismo, la ley ya prevé que no estén sujetas al impuesto los vuelos realizados por las aeronaves medicalizadas, los helicópteros que se destinan al transporte de enfermos o los que realizan servicios públicos como los destinados a la toma de imágenes del tráfico de vehículos, la cartografía, la lucha contra incendios y otros servicios de este tipo.