
El último Pronóstico de Mercado Global (GMF) de Airbus para el periodo 2026-2045 ofrece una perspectiva integral sobre la evolución del transporte aéreo. El tráfico aéreo mundial ha demostrado una solidez intrínseca constante. Las perturbaciones a corto plazo, como los conflictos regionales y los altos precios del combustible, no están afectando la demanda a largo plazo.
Durante los próximos 20 años, Airbus prevé una demanda global de 42.060 aeronaves nuevas. Esto no solo dará respuesta al crecimiento, sino que también impulsará la sustitución de las flotas más antiguas por aeronaves de nueva generación, flexibles y altamente eficientes.
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La expansión del transporte aéreo a largo plazo sigue estando ligada al crecimiento demográfico y del PIB. El GMF de Airbus prevé que el tráfico de pasajeros crezca cada año por término medio un 3,9%, respaldado por un crecimiento del PIB mundial del 2,6%. Para 2045, el tráfico aéreo se duplicará con creces, alcanzando aproximadamente 10 mil millones de pasajeros al año.
Los principales cambios demográficos que impulsan esta demanda incluyen:
1.- La clase media, el segmento con mayor probabilidad de volar, aumentará en 1.400 millones de personas para 2045, lo que representa un incremento del 34%.
2.- Las continuas mejoras en la accesibilidad del transporte aéreo permiten que una mayor proporción de la población mundial pueda volar.
3.- El aumento de la migración internacional y la diáspora impulsan los viajes de pasajeros relacionados con la familia, como visitas a amigos y familiares. Entre 2000 y 2024, las poblaciones migrantes internacionales aumentaron considerablemente a nivel mundial, superando recientemente los 300 millones.
En los próximos 20 años, la urbanización se desplazará hacia ciudades más pequeñas. El número de centros urbanos pequeños crecerá a un ritmo significativamente mayor que el de los grandes. Esta evolución está descentralizando las redes de aviación, lo que impulsa a las aerolíneas a expandir la conectividad más allá de las megaciudades tradicionales.
Los patrones de tráfico están evolucionando con un sólido crecimiento en economías en desarrollo como India, Vietnam, Indonesia y Malasia. Este panorama cambiante depende de las capacidades de las aeronaves de nueva generación para evitar los centros de conexión tradicionales y ofrecer una mayor rentabilidad que haga que más rutas sean comercialmente viables. El mayor alcance permite conexiones directas: el A220 une Riga con Tenerife, y el A321XLR conecta Dublín con Nashville. Para trayectos más largos, el A330neo y el A350 posibilitan rutas como Argel-Kuala Lumpur y Taipéi-Phoenix.
Para dar cabida al crecimiento previsto del tráfico y reemplazar las aeronaves que se retiran, se espera que la flota mundial de pasajeros y carga casi se duplique, pasando de 23.210 aeronaves a finales de 2025 a 45.550 a finales de 2045.
Durante este periodo, se requerirán un total de 42.060 aeronaves nuevas. Esta demanda se divide en:
1.- 33.920 aeronaves de pasillo único
2.- 8.140 aeronaves de fuselaje ancho
3.- Del total de nuevas entregas, casi la mitad, 19.820, serán para reemplazo.
La sustitución de aeronaves antiguas por modelos de última generación es un factor clave para la eficiencia. Esto permite a las aerolíneas operar de forma rentable tanto rutas de menor densidad como de mayor recorrido.
Para 2045, Airbus prevé que el porcentaje de la flota mundial compuesta por aeronaves de última generación alcanzará casi el 100%, un aumento considerable respecto al 39% de 2026. La continua tendencia hacia aeronaves más rentables y con menores emisiones de CO₂ refleja el compromiso del sector con la descarbonización.