dreamair

Entregan un premio por la paz en la fábrica de Sabadell que sirvió para ensamblar los I-15 «Chato»


Sirvió para fabricar aviones de guerra, después para producir tejidos y ayer, para entregar un premio pacifista. En efecto, una de las naves de la antigua fábrica Baigual i Llonch, ubicada en Sabadell, fue el escenario en el que se realizó la entrega del premio Memorial Joan XXIII per la Pau al periodista sabadellense Plàcid Garcia-Planas Marcet, jefe de redacción de internacional del diario La Vanguardia, ya que hace años cubrió varios conflictos bélicos como las guerras de la antigua Yugoslavia, de Irak y Afganistán.

Plàcid-Garcia Planas, junto a una gran foto que muestra la fabricación del I-15 Chato

Plàcid-Garcia Planas, junto a una gran foto que muestra la fabricación del I-15 Chato

El premio Memorial Joan XXIII per la Pau, que concede el Institut Víctor Seix de Polemología y la Universitat Internacional de la Pau, comenzó entregarse en 1967 y es el más veterano de España que reconoce los méritos de una persona en pro de la paz y de la cultura pacifista. Plàcid Garcia-Planas se ha hecho mercedor de esta distinción por ser un brillante periodista que ha descrito en sus crónicas la guerra y el esfuerzo de las víctimas por sobreponerse al desastre, mantener su dignidad humana y, en defenitiva sobrevivir.

El acto estuvo acompañado por la entrega de otro premio, recibido por la entidad Acción de los Cristianos por la Abolición de la Tortura (ACAT), pues freconoce los méritos de las personas y entidades que denuncian y combaten la existencia de la tortura. Duró casi dos horas y, como elemento igualitarista, mantiene vigente una antigua costumbre de estos premios que por desgracia no pasan de moda: la lectura de un poema por personas distintas en las cuatro lenguas oficiales de España: español, catalán, gallego y euskera.

Ha sido García-Planas, miembro de una importante familia del empresariado textil local, el que pidió recibir el premio en la fábrica Baigual i Llonch. Se acabó de construir poco antes de empezar la Guerra Civil española y el gobierno de la Generalitat de Catalunya la incautó para ubicar la mayor parte de la fabricación de los aviones Polikarpov I-15 «Chato», de los que en Cataluña se construyeron entre 1937 y principios de 1939 unas 230 unidades aproximadamente.

Finalizada la contienda, también sirvió durante un tiempo para ensamblar los algo más de 60 Chatos que estaban en proceso de fabricación en diversas poblaciones de Cataluña. Precisamente, una gran y excelente fotografía de la fabricación de los aviones en los años de postguerra sirvió para poner en contexto el acto pacifista. Acabada la fabricación de aviones, la industria se destinó a fabricar tejidos.

El homenajedo pidió recibir el premio en la fábrica

El homenajedo pidió recibir el premio en la fábrica

Plàcid Garcia-Planas dijo que «en esta fábrica se han hecho aviones de guerra y se ha tejido. Se han hecho las dos cosas que mejor definen a Europa: la revolución industrial y el arte de matar. En estos dos aspectos hemos sido excelentes. Ahora, este espacio es una metáfora de Europa. Nos hemos matado, hemos tejido pero ahora hay un vacío. Yo no sé qué llenará Europa, pero sí sé que para encarar el futuro se necesitan unos mínimos de justicia social».

La fábrica está incluida en el Plan de Protección del Patrimonio de Sabadell

La fábrica está incluida en el Plan de Protección del Patrimonio de Sabadell

Alguna de las naves de Baigual i Llonch siguen teniendo hoy día un uso como almacén y las que están vacías se pueden alquilar. El Ayuntamiento de Sabadell preserva de la piqueta la emblemática industria al esta catalogado en el Plan de Protección del Patrimonio de Sabadell. La fábrica tenía durante la guerra su propio refugio, para cobijarse los operarios en caso de bombardeo. Dicho refugio se conserva hoy día aunque no es visitable.

El acto contó con la asistencia de un centenar de personas. En la mesa del acto si situaron Arcadi Oliveres, presidente de la Universitat Internacional de la Pau, el alcalde de Sabadell, Joan Carles Sánchez y Joan Botam (Instituto Víctor Seix de Polemología). Amenizó el acto con dos interpretaciones el músico israelí afincado en Ravid Goldschmidt, uno de los pocos que toca el instrumento hang.