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LA IATA DICE QUE EN 2050 LA AVIACIÓN HABRÁ REDUCIDO SUS EMISIONES DE CO2 UN 50%

La IATA, asociación que agrupa a las compañías de transporte aéreo, presentó ayer en Copenhague (Dinamarca)  en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, las líneas maestras de su aportación a la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. Los expertos consideran que la aviación es responsable de entre un 2 y un 3% de las emisiones totales de CO2.

Según un comunicado de IATA, las aerolíneas, los aeropuertos, los responsables de la navegación aérea y los fabricantes de aviones trabajan de forma conjunta para reducir las emisiones y mejorar la eficiencia energética un 1,5% al año hasta 2020. Asimismo, consideran que se puede lograr una estabilización de la emisiones de carbono en 2020 y, por último, haber conseguido en 2050 una reducción del 50% de las emisiones contaminantes en relación a las que se generaron en 2005.

«Somos la única industria mundial que se presenta en Copenhague con un sólido plan de acción para reducir nuestras emisiones a la mitad en 2050. Estos planes demuestran claramente que la industria aérea se anticipa a los organismos de reglamentación en una aproximación relacionada con los cambios climáticos», dijo Giovanni Bisignani, director general de IATA, durante la presentación de la posición de la  industria aeronáutica en la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

 

La intervención del portavoz de IATA se ha producido en el marco de una reunión oficial espacial organizada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la agencia especializada de Naciones Unidas para los asuntos de la aviación. Conviene recordar que el Protocolo de Kyoto atribuye a la OACI la competencia en todo lo concerniente a las emisiones de la aviación internacional. En sus 65 años de existencia la OACI trabaja junto con la industria para crear normas mundiales que los gobierno del mundo entero aplican posteriormente para asegurar la seguridad y eficacia de la aviación, así como su responsabilidad medioambiental.

 

Una aproximación sectorial mundial coordinada por la OACI podría tener en cuenta a la vez las necesidades de los países desarrollados y las de aquellos que están en vías de desarrollo. «El concepto de responsabilidades comunes pero diferenciadas no ha sido nunca un obstáculo para el transporte aéreo. Hemos establecido normas mundiales que tienen en cuenta las necesidades de ambos tipos de países. Hoy, el transporte aéreo es un 75% menos ruidoso que hace 40 años. Trabajando juntos de esta manera, podemos resolver el desafío medioambiental», dijo Bisagnani.

 

La IATA considera que bajo los auspicios de OACI, la gestión de las emisiones se hará de forma equitativa. Para IATA tres son los factores a tener en cuenta: 1/ Una compatibilización integral de las emisiones de la aviación en tanto que sector industrial mundial y no por Estados. 2/ Una coordinación mundial de medidas económicas para hacer que la aviación sólo pague una vez por sus emisiones. 3/ El acceso a los mercados mundiales de carbono.

 

Una estrategia que ya da resultados

La industria de la aviación se aplica ya para conseguir sus objetivos respecto del cambio climático en el marco de una estrategia que se apoya en cuatro pilares: investigaciones en nuevas tecnologías, la mejora de las operaciones de vuelo, la construcción de infraestructuras eficientes y las medidas económicas positivas.

 

«El acortamiento de las rutas aéreas, la generalización de buenas prácticas de gestión del carburante y la utilización de técnicas de aterrizaje más eficientes son algunas de las medidas que podemos aplicar para reducir las emisiones. Desde 2004, nuestra estrategia ha permitido economizar más de 70 millones de toneladas de CO2. El año pasado, el impacto del carbono en la aviación se situó por debajo de los 670 millones de CO2. Esta cifra disminuirá un 7% cada año. De esta cifra el 5% a causa de la recesión y 2% atribuible directamente a nuestra estrategia», según manifestó el director de la IATA.

 

En la perspectiva futura, Bisagnani subrayó el potencial de los biocaburantes. «Hace algunos años, esto era un sueño. Hoy podemos decir que cinco compañías aéreas los han probado con éxito. Son seguros y potencialmente pueden reducir en conjunto un 80% el carbono en todo el ciclo de vida del combustible. Esperamos que se pueda certificar en 2011 como muy tarde. Por tanto, hemos hecho nuestros deberes con total diligencia. Ahora, los gobiernos deben crear los marcos jurídicos y fiscal que permitan su comercialización y distribución», dijo Bisagnani.

 

Traducción del francés y Edición: José Fernández