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Una expedición encuentra en la Antártida los restos del primer avión que llegó al continente helado

 


La conquista de las zonas polares por el hombre fue una colosal odisea, en la que tiene su particular capítulo el empeño por introducir los ingenios voladores en unos territorios del planeta donde la supervivencia es aún hoy día muy difícil. La historia de la aeronáutica en el Ártico y en la Antártida es muy poco conocida. Esos territorios no tienen habitantes que la reivindiquen. Sólo ha quedado una endeble constancia documental de hechos de extraordinaria valentía.

 

 

El Vickers REP en la Antártida, sin alas y ‘customizado’ para hacer de tractor.

Precisamente, la entidad australiana Mawson’s Huts Foundation, que rinde homenaje a uno de los primeros exploradores de la Antártida, el australiano de origen inglés Douglas Mawson (1882-1958), localizó el pasado 1 de enero de 2010, durante el desarrollo de la expedición 2009-2010 los restos del fuselaje del Vickers REP con el que el explorador australiano intentó ser el primer hombre que volase en el continente de helado, concretamente en Cape Denison, en la Bahía Commonwealth.

La aventura del Vickers pareció truncarse mucho antes de empezar, pues en octubre de 1911 (sólo ocho años después del primer vuelo de los hermanos Wright), en Adeladia (Australia), durante una presentación en vuelo el aparato se accidentó y un ala resultó destruida. Mawson decidió entonces llevarse el aparato para utilizarlo como si fuese un tractor pero, aunque se le pusieron unos rudimentarios skies, las bajas temperaturas hicieron imposible que el motor se pusiese en marcha. Así, un avión que debía llevar la aviación a continente blanco, se transformó en un sucedáneo de tractor que, al final, cuya endeble tecnología quedó anulada por la casi inhumana climatología del lugar.

Cuando la expedición regresó, el Vickers REP fue abandonado, aunque el motor se recuperó y se reenvió más tarde al Reino Unido, según cuenta el periodista Gil Roy en su blog.

 

Texto y Edición: José Fernández / Foto: Archivo Mawson’s Fondation