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La Patrulla Águila explicada a los futuros ingenieros aeronáuticos de la ETSIAE

ETSIAE

Los capitanes Verjano e Iváñez, miembros de la Patrulla Águila del Ejército del Aire, explican cómo es el día en a día surcando los cielos para representar a España mediante vuelos acrobáticos.

Muy pocos no habrán visto aún las estelas de sus aviones pintando la bandera española en el cielo en sus exhibiciones aéreas. Cubren entre 20 y 25 festivales y eventos aéreos al año y ya tienen 25.000 horas de servicio a sus espaldas en sus 32 años de historia. Se trata de la Patrulla Águila, el grupo de vuelo acrobático del Ejército del Aire que, con sede en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), recorre el mundo representando a España en todo tipo de exhibiciones, fomentando el espíritu aeronáutico y contribuyendo al prestigio de las Fuerzas Armadas.

Para explicar quiénes conforman esta élite de aviadores, cuál es su herramienta de trabajo y cómo se entrenan para lograr esas artísticas maniobras, han impartido una conferencia en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), organizada por su Delegación de Alumnos.

Luis Verjano

Los encargados de transmitir la profesionalidad y disciplina que les caracteriza y el espíritu de equipo o la exigencia estos vuelos especiales han sido, el Capitán Luis Verjano, speaker y Relaciones Públicas de la Patrulla y el Capitán Guillermo Ruiz Iváñez, miembro del equipo 2017 como primer reserva.

Espíritu de equipo

El equipo al completo lo forman, siete pilotos titulares, el jefe (Aguila #0), tres pilotos de apoyo o reservas, un relaciones públicas, a los que se añaden, el personal de mantenimiento y la sección de fotografía e imagen. En el equipo hay dos mujeres, una que este año se incorpora por primera vez al equipo titular y otra en la plantilla de reservas.

Los pilotos, de caza y ataque, poseen gran experiencia y son personal voluntario en la patrulla, porque además en España se da la peculiaridad de que cumplen un doble rol, además de formar parte de ese equipo acrobático, son instructores en la Academia General del Aire.

Su herramienta de trabajo no es otra que el avión C101, de origen español (fabricado por CASA a petición del Ejército del Aire), un reactor cuyas principales ventajas son: bajo coste, poco mantenimiento y gran autonomía, aunque la potencia es limitada. Pero tan importante como el avión es el equipo personal de cada uno de ellos, mono, casco, chaleco y el traje anti- G, que protege el cuerpo del piloto de los radicales cambios de gravedad que se producen durante el vuelo y que pueden llevarle a sentir presiones de hasta siete veces la fuerza de la gravedad.

ETSIAE

“El traje se infla y evita que la sangre descienda del cerebro a los pies, lo que te haría perder la visión e incluso el conocimiento con el peligro que ello conlleva estando a los mandos de un avión como este”, explican.

Espectaculares maniobras perfectamente entrenadas

Este tipo de vuelo es muy exigente, requiere de confianza máxima y atención al 100%, además de seguir unas estrictas normas de seguridad. “Todas las maniobras se entrenan hasta el más mínimo detalle y no hay lugar para la improvisación, hasta tal punto que si el jefe no vuela, no vuela nadie”, subrayan. En temporada, entrenan dos o tres veces a la semana.

La tabla de maniobras que se puede ver en las exhibiciones se divide en tres partes. La primera, vuelo en formación cerrada, con todos juntos realizando diversas maniobras en forma, por ejemplo de cuña, mirlo, águila, póker… A continuación, se rompe la formación y se realiza una parte abierta y dinámica, en grupos denominados, el rombo (Águilas 1 a 4), el par (Águilas 6 y 7) y el solo (Águila 5), que protagonizan diversos pases y cruces para realizar diversas figuras en el aire, como la que hace el par en forma de corazón, que es muy llamativa o como los loopings invertidos del solo, que son espectaculares.

En la última parte, los siete aviones pasan en formación imprimiendo en el aire los colores de la bandera española y cierran la exhibición aterrizando a la vez, todos juntos, algo que por el momento solo ha conseguido la Patrulla Águila y le diferencia de otros escuadrones acrobáticos europeos que tienen un gran nivel.

“Esta conferencia ha permitido a la comunidad de la ETSIAE conocer de primera mano el grado de complejidad y profesionalidad que hay detrás de uno de los mayores símbolos de las Fuerzas Armadas”, sostiene Gonzalo Sierro, delegado de Alumnos de la ETSIAE.